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30-11-2017

La industria del plástico muestra la otra cara de la prohibición de bolsas

La industria del plástico muestra la otra cara de la prohibición de bolsas

La Cámara Argentina de la Industria Plástica (CAIP), Ecoplas y el Sindicato del Plástico se unieron para mostrar los efectos secundarios de la prohibición de bolsas plásticas en supermercados de la ciudad. Ya se perdieron 700 empleos y cerraron 50 empresas pyme.

Hace ya más de un año la Ciudad de Buenos Aires firmó la Resolución 341/16/APRA. En la misma, se establecía que a partir del 1º de enero de 2017, los hipermercados, supermercados y autoservicios de la capital porteña ya no podrían entregar más bolsas plásticas livianas a los clientes.

La evolución de la Resolución 341/16/APRA

La reglamentación tuvo como marco a la ley 3147 de la localidad porteña, sancionada en 2009, que fomentaba la prohibición en la entrega de bolsas por parte de los comercios y la sustitución por sobres y reutilizables.
Y en 2012, la ciudad dio otro paso para desalentar la circulación de las bolsas no biodegradables cuando los supermercados comenzaron a cobrar sus clientes su entrega, lo que llevó a una disminución en el 50% de su uso.

¿Cómo resultó la implementación? En contradicción de los pronósticos oficialistas y de quienes apoyan la iniciativa, la Cámara Argentina de la Industria Plástica (CAIP), Ecoplas y el Sindicato del Plástico apuntaron que la medida impactó de forma negativa no solo a la economía a nivel nacional sino también a los trabajadores del sector y al medio ambiente.

"Como industria realmente nos enteramos de esto de un día para el otro y nosotros consideramos que es fundamentalista porque es una decisión prohibitiva", expresó Verónica Ramos, Gerenta de Comunicación y Asuntos Públicos de Ecoplas.

"Como industria realmente nos enteramos de esto de un día para el otro y nosotros consideramos que es fundamentalista porque es una decisión prohibitiva", expresó Verónica Ramos.

Es así que las tres instituciones se reunieron para dar a conocer los efectos adversos de la reglamentación. Y es que apuntan que, si bien fue promulgada por una cuestión ecológica, existe mucho desconocimiento en la temática y el resultado se encuentra lejos de ser favorable.

¿A qué se refieren? Empezando por lo macro, en la actualidad, se contabilizaron $210 millones de pérdida económica por la caída en ventas y las empresas proveedoras de bolsas en supermercados e hipermercados tuvieran una caída del 75% de producción. Por otro lado, hubo $360 millones en costes de empleabilidad, de la mano de 700 puestos de trabajo perdidos y una caída del empleo en el sector fabricante de bolsas plásticas de un 24%.

Los pequeños motores del país, los más afectados
Esto se debe a que las mayores afectadas detrás de estos productos son Pymes y no grandes empresas ¿Qué implica esto? En el 75% de los casos tienen entre 1 y 25 empleados y no se pueden reconvertir, ya que la maquinaria de bolsas no sirve para hacer otra cosa.

Más números

  • En los últimos cinco años, la Industria Plástica invirtió más de US$ 1115 millones.
  • El 24% de los plásticos post-consumo domésticos se reciclan.
  • Hoy una persona consume 43,2kg de plástico por año.

De las 2.805 Pymes dedicadas a la industria plástica en todo el país, 450 son fabricantes de film y bolsas plásticas. En la Ciudad de Buenos Aires y alrededores existen unas 120 productoras de bolsas y film que están afectadas. Muchas intentan mantenerse a flote mediante medidas como reducir las horas extras y los turnos de trabajo. Sin embargo, a pesar del esfuerzo, en lo que va del año 50 empresas se vieron forzadas a cerrar.

“Al día de hoy se perdieron 700 puestos de trabajo por esta resolución inconsulta del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires”, puntualizó Ramos. Y esa cantidad es solo contabilizando los impactos directos. 2.400 perdieron su trabajo de manera indirecta en las ramas de logística, comercialización y administración.

“Al día de hoy se perdieron 700 puestos de trabajo por esta resolución inconsulta del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires”, puntualizó Ramos.

Así, desde las tres instituciones temen que esta situación continúe y se replique en otros lados. “Si todos copiaran esto, se podrían perder 10.000 puestos de trabajo”, alertó Sergio Hilbrecht, Gerente de la CAIP, haciendo referencia a  la totalidad de empleos ocupados en los productores de bolsas y film.

“Los fundamentalismos nos van a llevar al cierre”, disparó la gerenta de Ecoplas.

No todo lo que brilla es oro
Pero además, las organizaciones apuntan contra la efectividad de la alternativa propuesta a su producto. Y es que las llamadas ecobolsas, además de tener derivados de plástico, terminan perjudicando más.

“Pesan cinco veces más que las bolsas verdes y también hay que lavarlas. Si calculás el impacto ambiental del lavado, los productos químicos y demás, no es una ecobolsa”, ilustró Mario Tonelli, Director Ejecutivo de Ecoplas.

"Si calculás el impacto ambiental del lavado, los productos químicos y demás, no es una ecobolsa”, ilustró Mario Tonelli.

Y otra contra de esta opción es que se retrocedió en la separación de residuos, justamente por la imposibilidad de contar con bolsas verdes y negras. Esto llevó a una baja en el reciclaje de materiales. Los recuperadores urbanos están volviendo a abrir las bolsas negras ya que reciben todos los residuos juntos de los vecinos.

“Nos dicen que se está reciclando menos por la prohibición de las bolsas”, reforzó Ramos.

De hecho, hoy, la industria recicladora plástica está trabajando a un 50% de su capacidad. Se reciclan 225.000 toneladas de plástico al año. Este sector nuclea a 50.000 personas incluyendo a los recuperadores urbanos.

En este sentido, apuntan que si trabajara en su máxima capacidad, podría dar empleo a 100.000 personas.

Un punto medio, lejos de extremos
¿Qué solución proponen? "A nivel mundial la industria está atravesada por la economía circular y decimos que en vez de prohibir hay que educar", reflexionó la gerenta de Ecoplas.

"A nivel mundial la industria está atravesada por la economía circular y decimos que en vez de prohibir hay que educar", reflexionó la gerenta de Ecoplas.

Citan como ejemplo a las provincias como Salta y Córdoba, que optaron por la sustentabilidad: un consumo responsable y reciclado de bolsas plásticas, incluyendo la educación de los ciudadanos. 

Del otro lado se cuenta el caso de la Ciudad de Buenos Aires que se sumó a lista de provincias como Chubut, Río Negro y Neuquén y municipios como Pinamar, Bariloche, Yerba Buena y Rosario en los que ya se venían aplicando medidas de este tipo. Y la decisión de la urbe porteña llevó a réplicas en otros lados.

"Hay que evitar la prohibición. Nosotros no estamos a favor del consumo desmedido como era antes, pero tampoco de la bolsa cero como propone el ministro", explicó Ramos.

Como parte de esto, la implementación de la bolsa negra estandarizada Iram había dado un muy buen resultado: se había bajado un 70% el consumo de bolsas plásticas. Además, según la Facultad de Ingeniería de la UBA (FIUBA) entre 2010 y 2015 la cantidad de plásticos en los rellenos sanitarios bajó de un 18% al 12%.

“Queremos tener una ley que tenga que ver con el consumo responsable y el reciclado”, reforzó la gerenta de Ecoplas.

Sin embargo, denuncian que el Gobierno de la Ciudad no los recibe para hablar de este tema y que se encuentran en una cruzada en contra de las bolsas plásticas. Pero la imposibilidad de diálogo no es reciente. De hecho, la Cámara fue a la justicia cuando salió la resolución 341 y unas 60 empresas contrataron al estudio jurídico Marval, O'Farrell & Mairal, aunque estas acciones no calaron hondo.

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