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07-02-2018
Internacional

Siguen las repercusiones por el Dieselgate de Volkswagen

Siguen las repercusiones por el Dieselgate de Volkswagen

Hace pocos días, el NY Times reveló que la automotriz financió un estudio en 2014 en el que forzaban a monos a inhalar emisiones diesel de un vehículo. Despidos, demandas y acusaciones cruzadas en este escándalo que también involucra a BMW y Daimler.

El escándalo de las emisiones volvió a golpear de lleno a Volkswagen. Después de declararse culpable de los cargos de fraude federal y conspiración en los Estados Unidos que le valieron multas por más de USD 26.000 millones, la automotriz alemana empezó el 2018 todavía más embarrada en el caso mundial conocido como Dieselgate que se disparó en 2015.

Hace pocos días, el New York Times reveló que a través del Grupo de Investigación Europea sobre Ambiente y Salud en el Sector de Transporte (EUGT, por sus siglas en alemán), Volkswagen, BMW y Daimler financiaron en 2014 un estudio con monos enjaulados. Las tres automotrices costearon la institución hasta su cierre el año pasado en medio de la polémica.

El New York Times reveló que a través del Grupo de Investigación Europea sobre Ambiente y Salud en el Sector de Transporte (EUGT, por sus siglas en alemán), Volkswagen, BMW y Daimler financiaron en 2014 un estudio con monos enjaulados.

De acuerdo al diario neoyorquino, en 2014 el EUGT encargó una serie de pruebas al Lovelace Respiratory Research Institute (LRRI), que involucraron encerrar en cámaras herméticas a diez mono Java durante períodos de cuatro horas. Durante ese tiempo, los hacían ver dibujos animados mientras inhalaban las emisiones de un VW Beetle.

El fin del test era probar que la carga contaminante de las emisiones de dióxido de nitrógeno habían disminuido cuantitativamente gracias a la tecnología moderna. Sin embargo, los científicos del LCII no sabían que el Beetle proporcionado por Volkswagen había sido alterado para generar niveles de polución menores en el laboratorio.

La trama se profundizó la semana pasada cuando diversos informes dieron a conocer que la industria automotriz alemana pasó los últimos diez años contratando científicos para que minimizaran los peligros de los vapores diesel. 

La trama se profundizó la semana pasada cuando diversos informes dieron a conocer que la industria automotriz alemana pasó los últimos diez años contratando científicos para que minimizaran los peligros de los vapores diesel.

Y a partir de la publicación del NY Times, se descubrió que un estudio en Alemania buscaba medir los efectos de inhalar dióxido de nitrógeno en 25 personas voluntarias.

De acuerdo al periódico alemán Süddeutsche Zeitung y las emisoras NDR y WDR, el EUGT incluso trató de impedir la publicación de un estudio clave de la Organización Mundial de la Salud que en 2012 declaró a las emisiones de diesel eran cancerígenas. Hasta ese entonces, durante años se veía como una alternativa mejor que el petróleo.

Respuestas y refutaciones
¿Cómo respondió la empresa a las diversas acusaciones? Desde Volkswagen apuntaon que un pequeño grupo interno estuvo detrás de las pruebas en animales y que de ninguna manera reflejaba el ethos corporativo. Tampoco tardó a la hora de desplazar de su cargo a Thomas Steg, su jefe de medios.

De todos modos, los observadores de la industria no se contentan con la respuesta. Apuntan que los experimentos estuvieron bien documentados y que los resultados se presentaron a los gerentes de las tres automotrices involucradas.

Por su parte, Daimler y BMW intentaron distanciarse de las pruebas, haciendo hincapié en que ninguno de sus vehículos fue utilizado para llevarlas adelante.

Así, la investigación de monos en Albuquerque es una nueva dimensión del Dieselgate que inició cuando la compañía admitió instalar software en alrededor de once millones de automóviles alrededor del mundo que les permitía falsear los tests de emisiones. Los procedimientos legales y los informes gubernamentales demostraron que junto a otras automotrices europeas, VW se involucró en un esfuerzo prolongado y bien financiado para producir investigación académica con el fin de influenciar el debate político y preservar los privilegios fiscales del combustible diesel.

La investigación de monos en Albuquerque es una nueva dimensión del Dieselgate que inició cuando la compañía admitió instalar software en alrededor de once millones de automóviles alrededor del mundo que les permitía falsear los tests de emisiones.

VW ha estado hundida en batallas legales desde que admitió su culpa en 2015. Este capítulo judicial tomó fuerza el viernes cuando la empresa pidió a un juez que demore uno de los juicios por las demandas que enfrenta. En su disertación, el abogado defensor de la corporación describió una escena de la reciente serie documental de Netlfix "Dirty Money". En la misma, el abogado opositor Mike Melkerson habla sobre el controversial uso de los primates.

"Uno no puede evitar rememorar toda una serie de eventos a lo largo de la historia que involucra a individuos siendo sometidos a gases por una persona que además estuvo en la inauguración de la primera fábrica Volkswagen [corte de cámara a Adolf Hitler]", disparó Melkerson.

Melkerson representa a David Doar, el dueño de un Jetta que demandó a VW por USD725.000 más la tarifa de abogados. Doar acusa a la compañía de fraude y violar las leyes comerciales locales. Se espera que este juicio empiece el 26 de febrero, pero VW se atajó y tildó los comentarios del abogado opositor de inflamatorios. Además, lo culpó de llevar adelante ua campaña que podría influenciar injustamente al jurado.

Bajo estos argumentos, la empresa sostiene que no puede tener un juicio justo "en una atmósfera en la que publicidad antes del juicio la ha conectado directamente con Hitler, el Holocausto y otros horrores". De esta forma, pide un período de enfriamiento de seis meses "durante el cual la mancha prejuiciosa pueda, con suerte, pueda disminuir".

Melkerson no tardó en responder que su cliente Doar está preparado para llegar hasta las últimas instancias. Además, señaló que la automotriz ha intentado mantenerse lejos del escrutinio público al llegar a acuerdos antes de ir a juicio o "al usar sus abogados caros para llenar un sin fin de mociones" con el fin de hacer desaparecer las denuncias.

"Hasta ahora, Volkswagen ha sido capaz, mediante su gran cantidad de dinero e influencia mundial, de callar a la gente al simplemente pagarles para que se vayan. Eso va a terminar", expresó Melkerson.

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