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11-01-2018
Internacional

Nueva York lleva al banquillo a las petroleras

Nueva York lleva al banquillo a las petroleras

Para combatir los efectos del cambio climático, la ciudad demandó a BP, Chevron, ConocoPhillips, ExxonMobil, y Royal Dutch Shell por miles de millones de dólares. Además, se despide de las inversiones fósiles en sus fondos de pensiones.

El cambio climático es una problemática que golpea con fuerza y se hace sentir en el bolsillo de todos. Es por eso que la Gran Manzana quiere que las grandes compañías fósiles ayuden a pagar los impactos que sufre, como los crecientes niveles de mar, las temperaturas más cálidas, las lluvias y nevadas más intensas y las inundaciones.

Con esto en mente, el miércoles 10 de enero, el alcalde neoyorkino Bill de Blasio anunció la demanda contra BP, Chevron, ConocoPhillips, ExxonMobil, y Royal Dutch Shell. Pero esta no fue la única novedad del día. Junto al Contralor de Nueva York, Scott Stringer, y otros fideicomisarios de los USD 189.000 millones de la ciudad anunciaron el objetivo de despedirse de las reservas fósiles en sus fondos.

"La Ciudad de Nueva está defendiendo a las generaciones futuras al convertirse en la primera urbe importante de Estados Unidos en desvincular nuestros fondos de pensiones de los combustibles fósiles. Al mismo tiempo, llevamos la lucha contra el cambio climático directamente a las compañías de combustibles sucios que conocían sus efectos y engañaron intencionalmente al público para proteger sus ganancias. A medida que el cambio climático sigue empeorando, depende de las empresas cuya codicia nos puso en esta posición asumir el costo de hacer que Nueva York sea más segura y más resiliente", disparó de Blasio.

Así, exigen la contribución de las petroleras para los miles de millones de dólares que la urbe gastará para protegerse de los efectos del cambio climático. Esto incluye los daños que ya padecieron como aquellos que esperan que suceden a lo largo del siglo.

Adiós al dinero fósil

En un plazo de cinco años, la metrópoli neoyorkina se convertirá en el primer plan de pensiones estadounidense en hacerlo. En un paso pionero en la potencia americana hacia el objetivo de la desinversión, el Alcalde y el Contralor presentarán una resolución conjunta a los fiduciarios de los fondos de pensión para comenzar a analizar las formas de desinvertir de los propietarios de los combustibles fósiles de manera responsable y totalmente coherente con las obligaciones fiduciarias .

En total, los cinco fondos de pensiones de la Ciudad poseen aproximadamente USD 5.000 millones en valores de más de 190 compañías fósiles. La movida de la Ciudad se encuentra entre los esfuerzos de desinversión más importantes en el mundo hasta la fecha.

"Éste es un paso pionero para proteger nuestro futuro y nuestro planeta  –para esta generación y la siguiente–. Salvaguardar el retiro de los policías, maestros, bomberos y trabajadores públicos de nuestra ciudad es nuestra máxima prioridad, y creemos que su futuro financiero está vinculado a la sostenibilidad del planeta. Nuestro anuncio envía un mensaje al mundo de que una economía más brillante se basa en ser verde. Es complejo, tomará tiempo y habrá muchos pasos. Pero estamos abriendo nuevos caminos y estamos comprometidos a forjar un camino hacia adelante sin dejar de centrarnos en nuestro papel como fiduciarios de los sistemas y los beneficiarios a quienes servimos", remarcó Stringer.

El que rompe, paga
La demanda también busca recuperar el dinero que se necesitó para implementar medidas de resiliencia para proteger a la metrópoli, su propiedad y sus residentes de los severos impactos. Esto incluye infraestructura física, como protecciones costeras, actualización de las redes de agua y alcantarillas y mitigación de calor, pero también campañas de salud pública. Para subsanar los daños del pasado y prepararse para los eventos del futuro, la ciudad neoyorkina ya lleva ejecutando un programa de USD 20.000 millones.

La batalla legal también se basa en documentos que se encontraron recientemente que complican a la industria. Según ellos, el rubro de los fósiles era consciente desde la década del '80 de los efectos que producía la quema de los combustibles a la atmósfera y de los impactos que se esperaban como producto del cambio climático.

A pesar de ello, desde el gobierno acusan a las corporaciones de llevar adelante de manera deliberada campañas de engaño y negación sobre el calentamiento global y sus impactos. También apuntan que esta manipulación se dio a la par del beneficio económico que percibieron de la venta de los combustibles a la vez que protegieron sus propios activos de los efectos del cambio climático.

Según un reciente estudio, más de la mitad de la polución por gases de efecto invernadero producido por el sector fósil se dio a partir de 1988. Y se demostró que la petrolera ExxonMobil sembró dudas sobre el cambio climático causado por los humanos, incluso cuando sus propios documentos científicos y documentos internos reconocieron el problema.

La demanda de la Ciudad de Nueva York sigue el ejemplo de otras contra las compañías fósiles. El año pasado, siete comunidades de California demandaron a ExxonMobil y otros titanes para que cubran las pérdidas ocasionadas por el aumento del nivel del mar: las ciudades de Oakland, San Francisco, Santa Cruz e Imperial Beach y los condados San Mateo, Marin y Santa Cruz.

Al igual que los neoyorkinos, acusan a los oficiales de las industria de intentar tapar el impacto que provocan.

La contestación corporativa
Pero las corporaciones también se hacen escuchar. En relación al apartado californiano, Exxon está devolviendo los golpes. El lunes solicitó permiso a un tribunal de Texas para interrogar a funcionarios del gobierno y un abogado involucrados en las demandas. El documento también advierte sobre una demanda propia por parte de la empresa, con reclamos potenciales sobre abuso del proceso, conspiración civil y violaciones a los derechos constitucionales de la corporación por parte de las siete contrapartes.

Las comunidades californianas no tardaron en tildar a la acción empresarial de un esfuerzo por evadir la problemática y un abuso del proceso legal.

La empresa también se movilizó después del episodio neoyorkino de ayer. "Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es una problemática global y requiere de participación y acciones globales. Demandas de este tipo —presentadas por los abogados litigantes contra una industria que ofrece productos de los que todos dependemos para impulsar la economía y permitir nuestra vida diaria— simplemente no hace eso", expresó Scott Silvestri, Director de Relaciones con los Medios de ExxonMobil.

"Esta demanda no tiene ningún mérito fáctico ni legal y no hará nada para abordar el grave problema del cambio climático. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es un problema mundial que requiere un compromiso global. Si este litigio procede, solo servirá a intereses especiales a expensas de prioridades políticas, regulatorias y económicas más amplias", apuntó por su parte Braden Reddall, Asesor Senior de Asuntos Externos para Downstream, Midstream y Asuntos Corporativos de Chevron.

"El cambio climático es un desafío social complejo que debe abordarse a través de una política gubernamental sólida y un cambio cultural para impulsar elecciones bajas en carbono para las empresas y los consumidores, no por los tribunales", comentó en tono similar Curtis Smith, Media Manager de Shell.

A diferencia de sus pares, hasta hoy, BP y ConocoPhillips optaron por el silencio..

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